Hay cumpleaños que se graban en la memoria. El de Batea Mahuida fue uno de esos. Este sábado el parque de nieve de Villa Pehuenia-Moquehue celebró sus 26 años con una jornada que combinó nieve, familia, gastronomía patagónica y una dosis generosa de emoción.
Desde el mediodía, el público llegó en masa para disfrutar de la nieve y de todo lo que el festejo tenía para ofrecer: corderos al asador, empanadas y choripanes, música y sorteos de pases, equipos, almuerzos, cenas y clases. Las autoridades municipales también se sumaron a la celebración, acompañando a la Comunidad Mapuche Puel y al resto de vecinos y turistas en una fecha especial para el destino.
A la tarde llegó el momento más dulce: el canto del feliz cumpleaños con torta y chocolate caliente gratis, que entusiasmó a grandes y chicos por igual.
Pero el punto más emocionante de la jornada fue, sin dudas, la bajada de antorchas. Uno de esos espectáculos únicos que solo la montaña puede dar y que dejó a todos quietos, mirando hacia arriba, sin querer que terminara.
Cuando el sol terminó de caer detrás de los cerros y la oscuridad empezó a ganar terreno, aparecieron las luces. Una a una, las antorchas descendieron por la ladera iluminando la nieve, trazando una serpiente de fuego que bajó lenta y silenciosa entre la oscuridad. Uno de esos espectáculos que se quedan grabados: el contraste entre el blanco de la nieve y el naranja vivo de las llamas, el frío del aire y el calor de la imagen. La montaña, encendida de nuevo.
Y después del festejo, con jornada de esquí y cosas ricas para comer incluidas, llegó la hora del regreso. Mejor combinación de sábado invernal, imposible.






